SEXTO DÍA DE LA NOVENA A LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS

Ayer, miércoles, día 21 de septiembre de 2016, se celebró el sexto día de la Novena a la Stma. Virgen de las Angustias en su Basílica de Granada. A las siete y cuarto de la tarde, dio comienzo con la Exposición del Santísimo, rezo del Santo Rosario y ejercicio de la Novena; y a las ocho tuvo lugar la celebración eucarística.

La Junta de Gobierno de la Hermandad Sacramental de la Stma. Virgen de las Angustias, junto con su Hermano Mayor, D. Francisco Salazar Rodríguez, acompañado por los mayordomos, D. Jesús Vázquez y Dña. Concepción Pérez, participó en esta Eucaristía, ocupando los dos laterales del altar mayor. Numerosos hermanos también estuvieron presentes en la celebración.

La Eucaristía se inició con las palabras de D. Blas Gerardo Gordo Jiménez, Párroco de la Basílica, que hizo referencia a la homilía del día de ayer en la que D. Francisco Juan Martinez Rojas, Vicario General de la Diócesis de Jaén y Deán de la Catedral, nos animaba a contemplar a la Virgen como Reina de la paz, y nos hacía reflexionar sobre la importancia de la oración, que es "un impulso del corazón", como decía santa Teresita. Recordó también cómo la novena está siendo transmitida por internet y que las dos primeras homilías de la novena pueden verse y oírse en Facebook en esta dirección: "Parroquia Virgen de las Angustias de Granada". Por último anunció que la Coral Aguas Blancas de Cenes de la Vega actuará en esta celebración.

La Eucaristía fue presidida por el R. P. D. Francisco Juan Martínez Rojas, que estuvo acompañado por D. Blas Gerardo; D. Tomás Sola, Sacerdote Diocesano; D. Francisco Molina, Párroco emérito de esta Basílica; y D. Mateo Hernández, sacerdote de la misma.

Las lecturas fueron realizadas por miembros de la Hermandad, así como las peticiones.

D. Francisco Juan, después de felicitar a D. Mateo, concelebrante, con mucho afecto y cariño en el día de su onomástica, empezó su homilía con estas palabras: "La estampa evangélica apenas proclamada, nos ha dibujado la experiencia evangélica que tuvo San Mateo. Jesús, el médico de nuestros cuerpos y de nuestras almas, ha venido para sanar a los enfermos y buscar a los perdidos, para que los pecadores, experimenten la misericordia, es decir el amor infinito del Padre". El núcleo fundamental de su sermón ha sido la Misericordia, analizada desde todos los puntos de vista. Así nos explicó cómo la Virgen Madre de Dios y madre nuestra, experimentó la misericordia de Dios y la transmite. Por esto en la salve la llamamos mater misericordiae. La palabra misericordia está como desplazada del lenguaje cotidiano y sin embargo la misericordia es la carta de presentación de Dios. El amor misericordioso de Dios lo hemos conocido en la entrega de Jesús. Nos lo dice San Juan: "En esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero y nos envió a su hijo como víctima de propiciación". Nos habló también de la necesidad de frecuentar el sacramento de la penitencia; este sacramento es el de la doble alegría: Dios se alegra de la conversión nuestra como pecadores y nuestra alegría al comprobar cómo Dios nos la devuelve al experimentar su misericordia en el perdón de nuestros pecados. Terminó su homilía diciendo: "Como le sucedió a San Mateo, Cristo llama a la puerta de nuestro corazón para que le abramos y él pueda derramar la misericordia de Dios sobre nosotros. Dejemos que Jesús nos mire con amor, yh esa mirada de misericordia cambie nuestra vida, y que la oración, el ejemplo y la intersección constante de la Santísima Virgen de las Angustias sobre nosotros, sus hijos, haga que nos sigamos alimentando siempre con el cuerpo y la sangre de Cristo, que no ha venido a salvar a los justos , sino a los pecadores, como confesaremos en la oración de postcomunión".

La coral Aguas Blancas de Cenes de la Vega, dirigida, magistralmente por Dña. Inmaculada Reyes López, contribuyó a la solemnidad y piedad de este sexto día de la Novena con sus cantos, que contribuyó a que esta celebración fuese una oración viva y permanente a la Virgen y al Señor.

La Basílica estuvo totalmente llena de fieles, como todos los días de la Novena. La Santa misa terminó con el canto del Himno a la Virgen de las Angustias interpretado, además del coro, por todos los asistentes, que vitorearon a la Virgen y la aplaudieron con mucho amor y devoción desde lo más profundo de su corazón.

Crónica y fotos realizadas por Antonio Joaquín Mezcua Roelas.-