SÉPTIMO DÍA DE LA NOVENA A LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS

Ayer, jueves, día 22 de septiembre de 2016, se celebró el séptimo día de la Novena a la Stma. Virgen de las Angustias en su Basílica de Granada. A las siete y cuarto de la tarde, dio comienzo con la Exposición del Santísimo, rezo del Santo Rosario y ejercicio de la Novena; y a las ocho tuvo lugar la celebración eucarística.

La Junta de Gobierno de la Hermandad Sacramental de la Stma. Virgen de las Angustias, junto con su Hermano Mayor, D. Francisco Salazar Rodríguez, acompañado por los mayordomos, D. Jesús Vázquez y Dña. Concepción Pérez, participó en esta Eucaristía, ocupando los dos laterales del altar mayor. Numerosos hermanos también estuvieron presentes en la celebración.

La Eucaristía se inició con las palabras de D. Blas Gerardo Gordo Jiménez, Párroco de la Basílica, que hizo referencia a la homilía del día de ayer en la que D. Francisco Juan Martinez Rojas, Vicario General de la Diócesis de Jaén y Deán de la Catedral, que centró su homilía en la misericordia de Dios. Recordó también cómo la novena está siendo transmitida por internet y que las tres primeras homilías de la novena pueden verse y oírse en Facebook en esta dirección: "Parroquia Virgen de las Angustias de Granada". Por último anunció que el coro Psallite Domino actuará en esta celebración.

La Eucaristía fue presidida por el R. P. D. Francisco Juan Martínez Rojas, que estuvo acompañado por D. Blas Gerardo; D. Francisco Molina, Párroco emérito de esta Basílica; D. Mateo Hernández, sacerdote de la misma; D. Salvador Olivares Fernández, sacerdote diocesano de Guadix y D. Julio Pérez Nieto, Vicario Episcopal de la Vida Consagrada.

as lecturas fueron realizadas por miembros de la Hermandad, así como las peticiones.

D. Francisco Juan, después de saludar a todos los presentes, empezó su homilía con estas palabras: "No es infrecuente, por desgracia, contemplar en los medios de comunicación o escuchar a pie de calle, afirmaciones gratuitas sobre la Iglesia, cuando no son malintencionadas, calumniosas o simplemente infundadas, pero esa creciente animadversión hacia la Iglesia no debe extrañarnos. Aunque no sea humanamente justa, es parte de nuestro ser cristiano. Afirmaba el mejpr teólogo del s. XX, Hans Urs, von Balthasar que el estado normal de la Iglesia debe ser martirial" Siguió manifestando que tanto Benedicto XVI como el Papa Francisco constatan esta realidad de que los cristianos son en el mundo actual el grupo más perseguido, habiendo multitud de asesinatos en muchos países. Ya en la vida de Jesús podemos ver esta persecución desde que nace, teniendo que llevarlo sus padres a Egipto por la persecución de Herodes, y sobre todo cuando es perseguido por las autoridades religiosas, llevándolo al patíbulo de la Cruz, y su madre, la Viregen siempre a su lado y sufriendo con Ël. Hay una constante en la historia de la salvación: el mal intenta vencer al bien, el pecado a la gracia, y el mal se ceba con quien da testimonio de la verdad. "la verdad padece, pero no perece", decía Santa Teresa de Jesús. Debemos ser testigos de la verdad, que es Jesús, perseguido hasta la muerte. Debemos contemplar a la Virgen, siempre junto a Jesús, y señalar el camino que lleva a la auténtica libertad. Terminó su homilía con la oración de la poscomunión: "Que cuantos veneramos la memoria de Santa María, siempre Virgen, nos sentemos un día a la mesa del banquete del reino de los cielos, que pregustamos ya, anticipadamente, en cada Eucaristía. Así sea"

El coro Psallite Domino, dirigido, con acierto y maestría por D. Antonio Dionisio López, contribuyó a la solemnidad y piedad de este séptimo día de la Novena con sus cantos, muy bien interpretados, y entonados, haciendo que fuesen una oración viva y permanente a la Virgen y al Señor.

La Basílica estuvo totalmente llena de fieles, como todos los días de la Novena. La Santa misa terminó con el canto del Himno a la Virgen de las Angustias interpretado, además del coro, por todos los asistentes, que vitorearon a la Virgen y la aplaudieron con mucho amor y devoción desde lo más profundo de su corazón.

Crónica y fotos realizadas por Antonio Joaquín Mezcua Roelas.-