RECITAL DE POESÍA Y MÚSICA DE ÓRGANO EN EL CONVENTO DE ZAFRA, DENTRO DE LOS ACTOS PROGRAMADOS DEL AÑO SANTO JUBILAR MARIANO DEL PRIMER CENTENARIO DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS DE GRANADA

Fue al caer la tarde del pasado 30 de noviembre de 2013. Un recién estrenado Adviento se manifestaba en la penumbra del altar mayor del convento de dominicas de Santa Catalina de Zafra. Escenario idóneo, con más de un centenar de velas cuyas llamas ondulaban en el suelo, para que unos versos inspirados en los dolores de la Virgen María quedaran prendidos en el aire conventual.

Todo ello fue posible al buen hacer del poeta granadino Antonio Praena O.P. Una vez más nos deleitó con la selección de poemas, de lo mejor de nuestro Siglo de Oro y de autores contemporáneos, aderezados con los acordes de un órgano que conserva aún su impronta clásica. Acierto en la elección de las voces y del organista, acierto en el marco, en plena Carrera del Darro a los pies de la Alhambra, y acierto en los poemas en honor de la Virgen de las Angustias, pues se inscribe el recital-concierto en los actos del Centenario de su Coronación Canónica. Destacó, como siempre, por la generosidad desinteresada de los participantes y por la calidad del programa, que siguieron desde la nave de la iglesia conventual unas decenas de asistentes y la comunidad de dominicas tras la reja del coro.

Tras las palabras de presentación del Comisario del Centenario y de Antonio Praena, los recitadores -Yolanda López Sánchez, actriz y profesora; Rodrigo Gómez Jiménez, investigador en Historia del Arte y director de la revista Calle Elvira, y el propio poeta- fueron desgranando los poemas en cuatro bloques, cada uno un poema, para recitar a tres voces el poema final de cada bloque. El punto musical lo puso el profesor de música y organista Antonio Reyes Merlo, que comenzó con una pieza de Andrés Lorente y fue intercalando obras musicales entre bloque y bloque de poemas.

En el primero escuchamos los versos de Pérez-Clotet, Esquilache, Lanzagorta, con aire de lirio roto, y Lope de Vega, con el colofón musical del Tiento de Francisco Correa. Comenzó el segundo bloque con el piropo a la "niña sola", versos de Lanzagorta, García Tello y Tedde de Lorca, y un nuevo Tiento de Sebastián Aguilera. Rugió la tumba, en palabras de Alberto Lista, seguida de poemas de Juan Carlos Friebe, Fernando de Villena y la singularísima Soledad de María (sin padre, sin esposo, sin hijo) de Lope de Vega, rematada por la Salve Regina de Cornet y un Recitativo. El último bloque nos deleitó con la P, de pueblo y paz, de Antonio Murciano, la golondrina de Antonio Praena, la Pietá de Díaz Crespo y el conmovedor "Ella vendrá" de Rafael Guillén, declamado al unísono por los tres recitadores. El contrapunto lo puso el órgano con la Batalla de Clarines -ora saeta disparada, ora trino de ruiseñores- de Blasco de Nebra.

Una noche inolvidable, en la intimidad de una clausura, con versos en honor de la Virgen María, sabiamente tramados y rebosantes de ternura. Cincuenta minutos de recital para el recuerdo.

MIGUEL LUIS LÓPEZ - GUADALUPE MUÑOZ